Lo que he aprendido de Nicolás

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En esta campaña presidencial es mucho lo que me ha enseñado Nicolás Maduro. Sí, yo misma estoy sorprendida pero, como decía mi abuelita, hasta de los peores profesores se aprende algo.

Por ejemplo, Nicolás me enseñó que mentir no es malo. De hecho, es buenísimo para crear falsas esperanzas, echarle la culpa a los demás por decisiones económicas catastróficas, ocultar muertes y comprar tiempo para que la gente se acostumbre a verte como lo que no eres: un líder.

También me enseñó que en este país cualquiera puede ser santo. Incluso un militar que comandó un sangriento golpe de estado, que siendo presidente mentía, insultaba, calumniaba, manipulaba, malgastaba, compraba lealtades, encarcelaba enemigos políticos y maldecía a quien le daba la gana. Si eso es un santo, qué quedará para los demonios.

De Nicolás también he aprendido que Chávez, aparte de redentor de los pobres, también era uno de los gemelos fantásticos. Sí, sólo así se explica que apareciera de repente en forma de pajarito parlanchín. Sin embargo, todo esto es muy raro porque sólo le habló por unos minutos cuando lo normal hubiese sido que se quedara pegado por horas.

Otra cosa que me ha enseñado Maduro es que así como Elías Jaua un día es ministro de la Secretaría, al otro es ministro de Economía Popular, después es Vicepresidente y luego ministro de Relaciones Exteriores, nuestra geografía funciona igual: La Guaira un día es una capital, al otro día es un estado, después es un municipio y quien quita que mañana sea un planeta.

Y por si fuera poco, Nicolás también me enseñó que no hay que tener miedo de llamar las cosas por su nombre. Siguiendo su ejemplo de llamar mongólicos a los niños con síndrome de Down, de ahora en adelante  a los discapacitados les diré mochos, mancos, cojos o tuertos, según el caso. A los indigentes les diré grandísimos pelabolas y a los homosexuales les diré maricones y mariconas, al mejor estilo Tibisay Lucena, a quien, por cierto, ya veré cómo la llamo después de lo que haga este domingo.

Sí, Nicolás me ha enseñado mucho. Pero este 14 de abril le tocará a él aprender algo. Y seremos nosotros, con nuestro voto, quienes le daremos la lección.

Maduro y la Operación Hitchcock

The Birds 1El mundo se sorprendió cuando Nicolás dijo haber hablado con Chávez en forma de pajarito. Pero eso era sólo el comienzo de un plan más macabro: la Operación Hitchcock…  Haz click en la imagen para mejor lectura…
Operación Hitchcock

Canción a Nico

Una cancioncita dedicada a Maduro, el hijo de Chávez aunque no tengan el mismo apellido y la hija de Hugo (¿¿su hermana??) no lo salude…

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El Madurobus

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Mi comandante presidente, que en paz descanse, dejó a Nicolás para que manejara los destinos del país. Y como él ya tiene experiencia manejando desde autobuses hasta influencias, mandó a remodelar la unidad que nos llevará definitivamente al socialismo del siglo XXI aunque eso no salga en ningún mapa, ni siquiera en el de Cuba. Y a juzgar por el mapa del autobús, se ve que Raúl Nicolás pensó en todo. Haz click en la imagen para ampliarla…

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Los 12 Apóstoles de Chávez

Si Chávez fue Jesucristo, entonces en su entorno todos eran santos… Haz click en la imagen para verla más nítida…

Apostoles Chavez

Lo que enterraría con Chávez

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Ahora que existe la posibilidad de que mi comandante presidente reciba cristiana sepultura, hay muchas cosas que quisiera enterrar junto con él (puede ser en una urna aparte) para que se lleve lo malo y nos deje sólo con lo bueno que hizo mientras vivió y mandó como quiso:

Enterraría al Socialismo del Siglo XXI que pretende seguir transportándonos, ahora con Maduro al volante, hasta el Siglo XIX con políticas económicas que sólo hacen próspera a Cuba y que, de paso, sacan a flote lo peor del venezolano: el clientelismo, el absentismo, la comodidad, el populismo, el segregacionismo, el facilismo, el militarismo, el “chanchullismo” y últimamente hasta el machismo, algo que no se explica de un gobierno en el que a diario se botan más plumas que en una guerra de almohadas.

Enterraría la anarquía que ha crecido a la par de las paredes rayadas de Caracas. Por incapacidad de hacer cumplir las leyes, hoy más que nunca vivimos al revés: los invasores mandan sobre los propietarios, los motorizados mandan sobre los fiscales, los pranes mandan sobre la Guardia Nacional, los colectivos mandan sobre los policías y Luisa Estella manda sobre la Constitución.

Enterraría los insultos de mi comandante, no para que no los oigamos nosotros sino para que no los repita Maduro. Porque a pesar de que eran ofensivos y provocadores, al menos a Chávez les salían del alma, no de un teleprompter.

Sepultaría de una vez por todas la idea de que en Venezuela los pobres son pobres por culpa de los ricos. En este país donde entran millones y millones de dólares los pobres son pobres principalmente por culpa de la corrupción. En lugar de usar ese dinero para educar, tener hospitales de primer mundo, brindar seguridad, empleo y para sacar a tanta gente de la miseria y la ignorancia, se usa para comprar lealtades de gobiernos extranjeros y financiar la fidelidad de funcionarios, jueces, militares y empresarios que ocupan lujosas mansiones de la Gran Misión Country Club o la Gran Misión La Lagunita.

Enterraría también los 20 planes de seguridad del gobierno junto con los 20 más que prometen implantar porque la verdad es que nos siguen robando y matando igualito. Es como si intentaran acabar con una plaga de mosquitos echándoles Baygon una vez al mes. Con razón se arrechan los taxistas.

A La Hojilla también la enterraría pero sin Mario Silva. A él no lo enterraría. A él más bien lo desterraría para que termine en un lugar bien lejano y con muchas, muchísimas cucarachas para que al menos se sienta acompañado y como en familia.

Finalmente enterraría el alto costo de la vida, aunque a decir verdad, aquí la vida no cuesta nada. A menos que seas presidente. Entonces tu funeral valdrá más que los 500 funerales que hay al mes por culpa de la violencia desbordada. Y tendrá aun más valor si desde el más allá tienes el poder de elegir hasta a un Papa. No es por nada pero si Nicolás sigue abriendo la boca para decir cosas así Justin Timberlake se va a ver obligado a hacer muy pronto otro videíto para Saturday Night Live.

@CaperucitaRR